El libro El Camino del Artista  está basado en 3 ejes estructurales y el primero de ellos se usa para desbloquear: son las llamadas Páginas Matutinas.

Pero ¿qué son las páginas matutinas? Son simplemente tres páginas que debes escribir cada día (de forma manuscrita o su equivalente con ordenador) de estricto fluir de la conciencia. Estas 3 páginas expresan literalmente lo que fluye por tu mente en ese momento.

Escribirás esas páginas cada día durante todas las semanas del curso y seguramente luego lo seguirás haciendo.

Por ejemplo: «ha amanecido de nuevo. No tengo nada que contar, nada que decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Recogí ayer la ropa de la tintorería? Bla, bla, bla…».

Se trata simplemente de escribir lo primero que venga para vaciar el cerebro, pues ésa es una de sus principales funciones.

No hay forma de hacer mal las páginas matutinas. Estas “divagaciones” o devaneos diarios no pretenden ser arte. Ni siquiera escritura en un sentido literario. La escritura no es sino una herramienta más.

Las páginas matutinas están concebidas para que nos familiaricemos simplemente con el acto de mover la mano a través del papel y volcar en él todo aquello que pasa por tu mente, sea lo que sea.

Incluiremos todo, por insignificante, tonto, estúpido o raro que pueda parecer.

Las páginas matutinas no tienen por qué ser necesariamente interesantes, aunque a veces lo son. La mayor parte de las veces no lo serán, pero nadie se enterará ya que sólo lo vas a saber tú mismo. Nadie podrá leer tus páginas matutinas y tampoco tú debes volver a leerlas durante las siguientes 8 o 10  semanas.

Tan sólo escribe hojas sueltas y guárdalas en un sobre o en un cuaderno, sin volver a mirarlas. Tan sólo escribe las 3 páginas… Y 3 páginas más al día siguiente.

¿Para quién es el Camino del Artista? “Para cualquier persona que aspire practicar el arte de vivir creativamente” Julia Cameron

Con frecuencia las páginas matutinas resultan negativas, fragmentarias, con un tono de autocompasión, repetitivas, tartamudas, infantiles, forzadas, malhumoradas, insultas , tontas y hasta ridículas. ¡No importa!

Todo ese material quejoso, mezquino y plañidero que escribes en la mañana es lo que se interpone entre tú y tu creatividad. Las preocupaciones acerca del trabajo, el dinero, el ruido que hace el coche o la miradita sospechosa en los ojos de tu pareja, todo se filtra a través del subconsciente y perturba tus días. Por eso hay que sacarlo y dejarlo en el papel.

Las páginas matutinas son la herramienta primordial para la recuperación de la creatividad. Cuando estamos bloqueados somos víctimas de nuestro propio perfeccionista interior:  un desagradable crítico interno—el Censor— , que se aloja en la parte izquierda de nuestro cerebro y mantiene una cantinela de comentarios subversivos que aparecen disfrazadas de verdad.

Márcate esta regla: recuerda siempre que las opiniones negativas de tu Censor NO son la verdad. Esto exige práctica. Como no hay una forma correcta de escribir las páginas matutinas, no cuenta la opinión del Censor. Deja que tu censor proteste (que lo hará) y tú sigue escribiendo. Puedes escribir también sus pensamientos, si quieres, y observar cómo disfruta boicotéandote.

Busca un nombre y una caricatura para tu Censor. Ponlo donde sueles escribir o pegado dentro de tu cuaderno. Ya con el mero hecho de representar a este personaje, de darle un nombre y una forma, empiezas a debilitar su poder.

El objetivo es dejar de escuchar la voz del Censor como si fuera la de la razón y aprender a oírla como el mecanismo represor que en realidad es. Las páginas matutinas te ayudarán a ello.

¿Tú que opinas de este Censor interno? ¿logras localizarlo? ¿le has puesto un nombre? Comparte por favor tu experiencia. Gracias! Hasta mañana!