PROTEGER AL NIÑO ARTISTA INTERIOR

 Tu artista interior es un niño. Encuéntralo y protégelo. Aprender a darte permiso para crear es como aprender a caminar. El niño artista debe empezar gateando. A eso le seguirán pequeños pasos y habrá caídas: primeras pinturas horribles, películas de principiantes que parecen vídeos caseros sin editar, primeros poemas que estropearían hasta una mala postal. Lo habitual es que un artista en vías de recuperación utilice estos primeros esfuerzos iniciales para desalentarse y abandonar la experimentación.

Juzgar tus primeros esfuerzos artísticos supone un maltrato para contigo misma. Y esto lo haces cada  vez que comparas tu trabajo con las obras maestras de artistas ya consagrados o también  cada vez que lo expones a las críticas prematuras cuando, por ejemplo, se lo muestras a tus amigos demasiado críticos.

De esa forma te comportas masoquistamente, lo cual es una conducta largamente aprendida. Y cuando haces eso, es como un martilleo constante contra ti, que hace que te acorrales nuevamente en las sombras.

Si no estás haciendo lo que te gustaría hacer o al nivel que te gustaría (ya sea un emprendimiento personal, llevar un blog, estar disfrutando de una vida profesional ligada con el arte o las artesanías) es necesario ir despacio y con suavidad.

Lo que buscamos aquí es curar viejas heridas, no abrir otras nuevas. Entonces no pretendas saltar demasiado alto ya desde el vamos. Los errores son necesarios. Los tropiezos son normales. ¡Baby steps! Paso a paso, como un bebé: hacer progresos y no la perfección es lo que debes pedirte a ti misma.

Intentar  llegar demasiado lejos y demasiado rápido, es auto-destructivo. Recuperar la creatividad es como entrenarte para una maratón: debes empezar de a poco, no corriendo 15 km de golpe.

Esto puede contrariar los deseos del ego. Quieres tener éxito de inmediato en lo que haces, pero no es así como funciona la recuperación. Es un proceso incómodo, lleno de indecisiones, incluso molesto.

Habrá muchas veces en la que tu imagen no será la mejor ni ante ti misma ni ante los demás. Necesitas dejar de estar pendiente de esa imagen. Es imposible esforzarse en mejorar y al mismo tiempo estar demostrando ante los demás.

Para recuperarte como artista debes estar dispuesta a ser mala en lo que haces; estar dispuesta a equivocarte, o al menos a ser una principiante. De esa manera, al estar dispuesta a ser mala o no tan perfecta en eso que haces, tienes la oportunidad de llegar a convertirte en alguien bueno.

Puedes preguntarte:- “¿qué edad voy a tener cuando llegue el momento en que pueda realmente ser bueno en lo que haga?”  la respuesta es: -“La misma edad que tendrás si no lo haces”.

Así que ¡manos a la obra!